Una madrugada, despertando para iniciar el día, empecé por
levantarme, saludar a todos y cada una de las personas que conozco. Realizaba
mis actividades como siempre y salí por la tarde. En un momento, me tope con un
conocido que parecía preocupado, por lo que decidí saludarlo, contesto el
saludo y la conversación podría simplemente terminar así, como a veces solemos
hacer por diversos motivos. En este caso, le pregunte cómo estaba, esta podría haber
dicho “bien” a secas aunque no fuese verdad del todo y dar por finalizada la
charla, cosa que también solemos hacer. Pero opto por contarme un poco sus
complicaciones de la vida y algo que le pasaba. Hablamos un rato sobre ello y
luego seguimos cada uno nuestro camino. Al despedirse, agradeció las
sugerencias y opiniones que mencione, que pensaría al respecto sobre ello. De todas
maneras, su apariencia de preocupación ya había disminuido un poco y se lo
notaba mejor.
Dicha situación volvió a presentarse en algunas ocasiones con gente que he hablado, por diversos medios. Por lo que trate de entender y hablar esos momentos, pensando que seguramente tendría importancia o sirviese como algo de ayuda, lo que pudiera decirles. A su vez, ha habido unas personas que también se tomaron tiempo para saludarme y ver realmente mi estado o ayudarme de alguna forma, dándoles mi gratitud a sus actos y/o gestos.
Tras pensar a conciencia, esto confirma mi pensamiento. Saludar y agradecer tienen un gran significado, más allá de ser unas herramientas de charla, aunque a veces no logremos darnos cuenta. Cuando estos se realizan de verdad, demuestra interés e importancia por la situación o comportamiento de otros, permitiéndonos saber, entender y quizás incluso ayudarlos de algún modo…
Aprovecho nuevamente la ocasión para agradecer a dos
personas por darme un poco de su tiempo, ayuda y charla. A una por venir con su
plática diaria cuando puede, ayudarme en cosas como recordar los controles del
blog y sus ánimos. Valoro mucho eso, aunque no siempre se note o te lo diga
todo el tiempo, realmente. A la otra, por siempre haber intentado entender, su
voluntad y alegría, yo sé que paso el tiempo, en no hablarte por diversos
motivos y por dejarlo tal vez para después. Hoy actualmente no hablamos nada de
nada, yo sé que tienes tus ocupaciones como todos y quizás no sepas de este
lugar, pero la verdad, es que no ha pasado un día que no quisiera hablarte al
menos por 15 o 10 minutos.
Bienvenidos sean todos y gracias por su visita aquí.
Saludos, y hasta pronto.
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