domingo, 12 de julio de 2015

Reflejo

Ayer, tomando un bus de la mañana, me quede mirando una persona, el parecido era vagamente, pero basto para recordarte.

Hace tiempo nos conocimos, compartiendo ideas y pensamientos, notando similitudes, características tales como la misma edad, mirada, gestos, etc. Incluso mismo problema, con distinto origen, pero el mismo.

Tuvimos gran amistad y camaradería, hablando cosas, risas y apoyo para los malos momentos.
Todo se veía bien, seguíamos cada paso. Por mi parte tenía asuntos pendientes, pero también tuviste igual importancia.

Pero luego, optaste por seguir sólo tus propios intereses y realizar determinadas acciones. No estaba de acuerdo por esos caminos y así empezaría la confrontación. Ambos terminamos dañándonos por igual. Física y emocionalmente. Actualmente algo se borro, pero no significa que desaparezca.

Al final terminaste por odiarme y decir que eras más fuerte. La verdad, pienso que si ser más fuerte es mentir por placer, ocultar por gusto y saber todo sin importar medio o gente, entonces no quiero ser más fuerte. Prefiero ser tomado por loco, imbécil, raro o lo que sea, debido a los actos o ideas que tenga.

Equivocarme hasta se correcto, aprender para mejorarme y buscar progreso. Pienso que eso será mi concepto de fuerte.

Aunque aún me odias al día de hoy y no muestras ningún interés por mi estado, sabiendo que podría enfermarme o sentir mal mañana. Siendo sincero, yo no te odio, estaré molesto a veces y me enojare mucho por momentos, pero no te odio ni deseo ningún mal.

Vivimos y debido a ello, seguramente nos veamos las caras o comuniquemos un día. Quizás nos tengamos perdón y aceptación, así como yo espero que puedan perdonarme y aceptarme un par de personas. Simplemente, queda ver eso y el misterioso rumbo de la vida…

Bienvenidos de nuevo. Saludos, y hasta pronto.

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